Gala Chilanga 2026: moda comunitaria, reciclaje y colectividad en el Monumento a la Revolución
En su tercer día de actividades, la Gala Chilanga reunió propuestas de México y Cuba en una pasarela pública respaldada por la Dirección General de Vinculación Cultural Comunitaria de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.
Gala Chilanga 2026 · Monumento a la Revolución · Ciudad de México
La Gala Chilanga 2026 convirtió el Monumento a la Revolución en un espacio para celebrar el diseño local, la moda sustentable, la creatividad comunitaria y el reciclaje como formas de creación colectiva.
El evento reunió proyectos, talleristas, alumnxs, creadoras y comunidades que entienden la moda no solo como una expresión estética, sino también como una herramienta para contar historias, recuperar materiales y fortalecer procesos culturales desde lo colectivo.
Una de las participaciones más significativas fue la del proyecto cubano Maravillas de la Infancia Cultivador de Sueños, coordinado por María Eugenia Romero García, una iniciativa comunitaria que cumple 25 años trabajando con infancias, adolescentes y jóvenes desde la cultura, el barrio, la inclusión y la transformación social.
Desde Cuba, el proyecto presentó prendas, accesorios y piezas elaboradas con materiales reciclados, construidas colectivamente por mujeres, familias, jóvenes e integrantes de la comunidad.
— María Eugenia Romero García
Para María Eugenia, la cultura comunitaria permite fortalecer la participación, la solidaridad y las relaciones humanas, demostrando que el arte puede transformar el entorno más cercano. Desde su experiencia, estos procesos permiten que niñas, niños, jóvenes y familias encuentren en la cultura una herramienta de bienestar, integración y desarrollo.
La propuesta cubana también puso sobre la mesa la importancia de la moda sustentable como alternativa frente a la contaminación ambiental y el consumo acelerado. Recuperar materiales, transformarlos y darles una nueva función no solo tiene un impacto creativo, sino también social, económico y medioambiental.
Otra de las propuestas destacadas fue la coordinada por Maria Fernanda Espinosa (@estetikkkkkkka), quien junto a sus alumnas y colaboradoras de Utopía Papalotl y Cihuacóatl desarrolló una colección basada en la mezclilla.
— Maffer
La elección de este material no fue casual: además de ser una prenda común en casi cualquier clóset, la producción de mezclilla es una de las más contaminantes dentro de la industria textil.
A partir de pantalones en desuso, retazos, remaches, parches y prendas intervenidas, la colección propuso un recorrido por la historia del jean y su transformación a través del tiempo.
Durante la pasarela se planteó un viaje desde el origen de la mezclilla como textil resistente para la clase obrera, pasando por su influencia vaquera y su uso a través de parches y remiendos, hasta llegar a su desgaste, popularización y transformación en símbolo de identidad, consumo y moda popular.
— Maffer
Para Maffer, trabajar en colectivo implica abrir el proceso creativo a distintas miradas. En ese camino participaron alumnas, maquillistas, compañeras, maestras y colaboradoras, demostrando que una pieza colectiva siempre guarda más posibilidades que una creación individual.
La colección también retomó elementos históricos relacionados con la mezclilla: los remaches industriales, los pantalones remendados, las prendas desgarradas y el uso cotidiano del jean como símbolo de resistencia, identidad y apropiación popular.
Desde esta perspectiva, reutilizar prendas no solo significa reciclar materiales, sino también resignificar historias, emociones y memorias colectivas a través de la ropa.
Finalmente, también destacó el trabajo de Lizeth, tallerista de Utopías, quien presentó junto a alumnxs de distintas Utopías una serie de piezas de alta costura reciclada atravesadas por símbolos de identidad, procesos de sanación y reflexiones sobre la vida de las mujeres.
— Lizeth
Cada prenda contenía una historia: algunas hablaban de la masculinización de la mujer; otras, del amor propio, la sanación femenina o la construcción de identidad a partir de distintos “retazos” emocionales.
Desde esta mirada, lo que muchas veces se considera basura se convirtió en materia prima para crear vestidos, accesorios y piezas con discurso propio.
— Lizeth
Como señaló Lizeth, en México el reciclaje también forma parte de la vida cotidiana: una blusa puede convertirse en trapeador, trapito o cama para el perro. En la pasarela, esa lógica popular se transformó en diseño.
Con propuestas de Cuba, Utopías, FAROS, Centros Culturales y talleres comunitarios, el tercer día de la Gala Chilanga 2026 mostró que la moda puede salir de los espacios cerrados para habitar la calle, dialogar con la ciudad y reconocer el talento que nace desde la colectividad.
En tiempos donde la industria de la moda enfrenta cuestionamientos por el impacto ambiental del fast fashion, iniciativas como esta abren una conversación necesaria: reutilizar también es crear, reciclar también es imaginar y vestir también puede ser una forma de contar quiénes somos.
Este tercer día de actividades contó con la presencia y el apoyo de María Antonieta Pérez Orozco, Directora General de Vinculación Cultural Comunitaria, como parte del acompañamiento institucional a los procesos culturales comunitarios impulsados desde la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.
Desde Radio Utopix seguimos documentando estos encuentros donde la cultura, la comunidad y la creatividad construyen un nuevo acervo sobre la ciudad.



